Me sentía tan mal por dentro, y mis ojos no pudieron evitar llenarse de lágrimas.
Luchando contra terrible dolor que sentía en mi pecho, le respondí a Luna: —Luna, no quiero que digas eso. Aún no he comenzado a luchar, no he hecho todo lo posible por nuestra relación, no puedes rendirte tan sin dar lucha. ¡No lo permitiré!
No sé si en ese momento era un hombre lleno de sentimientos, pero lo que sí en realidad sabía era, que si elegí a Luna, quería ser responsable con ella hasta el final.
Quería