—Ah, ¿por qué Eric?— Al ver ese nombre, no pude evitar mostrar una expresión de desprecio.
Elara me miró con una sonrisa algo juguetona y preguntó: —¿Qué pasa? ¿Lo conoces?
—Más bien diría que somos viejos conocidos.
—¡Perfecto! Entonces este trabajito te lo dejo a ti, seguro que lo harás muy bien.
—Este es el primer caso desde que entraste a la agencia de detectives, asegúrate de hacerlo bien.
—Si lo haces bien, habrá una recompensa muy jugosa para ti.
—Olvídalo, no me pongas en aprietos, no qu