Me sentía muy culpable, no me atrevía a mirar a los ojos a Carla. Solo pude mentir y decirle: —No lo sé, bebí demasiado, no recuerdo nada.
—¿De verdad no recuerdas nada? ¿O estás fingiendo?— Carla me observaba con una mirada curiosa.
Yo seguía evitando de nuevo su mirada.
Cuando una persona está nerviosa por haber hecho algo malo, en realidad no puede mirar a los ojos a los demás.
Es cierto lo que dicen, si quieres saber si alguien está mintiendo, basta solo con mirar sus ojos.
Los ojos son en r