—¿Otra vez me buscas de chófer? ¿A dónde vamos esta vez?
La verdad, no estaba muy entusiasmado con la idea.
Primero, tenía que conducir y cargar cosas para ellas, y eso me cansaba muchísimo. ¡Nada comparado con estar en la tienda, tranquilo!
Segundo, con tres bellezas tan deslumbrantes a mi lado, solo podía mirarlas de lejos, pero no tocarlas, lo cual también era una verdadera tortura.
Mejor, preferiría quedarme en la tienda, dar masajes a los clientes, hacer masajes con aceites esenciales. ¡Eso