Luna sonrojada entendió perfectamente lo que quería decir..
—Eso tampoco se puede… Aún no estoy en mi periodo seguro.
La sujeté de la mano con cierta insistencia y me acerqué a su oído, suplicando con un tono bastante coqueto:
—No necesito que hagamos el amor. Solo quiero que hagas lo mismo que anoche…
Luna me lanzó una mirada de reproche y murmuró con tono acusador:
—Eres un verdadero pervertido… ¿Ya te volviste adicto?
Reí con cierta picardía.
—Sí, lo estoy. Porque tus manos son increíblemente