Capitulo494
Si llego a rayar o dañar este auto, por más que me lo vendan, ¡no voy a poder pagar ni una sola parte de su valor!

No pude evitar que mis piernas comenzaran a temblar, y con un tono de voz temblorosa le dije: —Señorita Viviana, de verdad no me atrevo a conducir este auto, sería mejor que buscara a otro conductor.

Viviana no pudo contener más la risa al ver mi expresión, y se soltó a reír con mas fuerza: —¿En serio? ¿Solo por un auto te pones tan nervioso?

—¡Pero no es un auto cualquiera! ¡Este e
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