—No te voy a soltar ni por un solo instante, a menos que tú me beses también.
Me dijo, con una sonrisa traviesa.
—Deja de hacer estupideces, ¿y si alguien nos ve?
Le respondí, aunque, en el fondo, no podía evitar sentirme un poco emocionada.
El beso que anteriormente nos dimos me había dejado un sabor tan agradable que no paraba de pensarlo una y otra vez.
—¿Entonces me vas a besar o no? Si no lo haces, me voy a buscar a otra persona.
Me dijo, jugando con mis nervios.
Al oír esto, me enfadé dema