Lo cierto es que, al final del día, tanto Raúl como yo nacimos en el mismo pueblo, así que mantener nuestra amistad de la mejor manera posible era algo que beneficiaria en gran parte a todos.
Deseaba con todo mi corazón que los malos momentos del pasado quedaran atrás, y que todos pudiéramos regresar a la normalidad, a vivir nuestras vidas como antes.
Arranqué el auto y me dirigí al hospital San Rafael.
En ese preciso momento, vi una figura muy familiar acercándose. Era nada mas y nada menos que