Después de todo, con una mujer tan hermosa como Viviana, incluso el simple hecho de sostener su mano ya me parecería algo imposible.
Ni hablar en hacer algo más íntimo y vergonzoso.
Pero no podía perder la cabeza.
Esta mujer no era alguien común y corriente; era una persona completamente fuera de mi alcance, alguien con quien jamás podría cruzar esa línea.
Un momento de placer, por emocionante que fuera, no valía absolutamente nada comparado con mi vida.
Soy joven, no estoy casado, no tengo hijo