—A veces, tener una vida matrimonial demasiado perfecta y feliz tampoco es tan bueno —dijo Paula, suspirando como si estuviera confesando un secreto profundo.
—Es como si estuvieras sumergido en miel todo el tiempo. Al principio es dulce y delicioso, pero después de un tiempo, te resulta bastante empalagosa y te hace sentir insensible.
—No se puede vivir solo de manjares y de exquisiteces; a veces el cuerpo necesita algo simple, como un plato de arroz con frijoles.
Para ella, ¿esas aventuras fue