La verdad, si Viviana no fuera la mujer de Mikel, quizás no me sentiría tan intimidado ni intentaría evitarla con tanto esfuerzo.
Ella es, sin lugar a duda, una auténtica obra maestra de la naturaleza. Incluso si no hiciera nada, solo su rostro angelical y esa mirada llena de encanto serían suficientes para volver loco a cualquier hombre.
Cada vez que la veía, no podía evitar dejar volar mi imaginación, pensando en lo increíble que sería hacer el amor con ella.
Así que, al contemplar su cuerpo p