—¿Qué me vas a ayudar a hacer? —preguntó Paula finalmente, ya sin enfado, mirándome curiosa.
Me acerqué a su oído…
Paula se rió por mis palabras, divertida. —Eso lo dijiste tú.
—Sí, lo dije —respondí.
Finalmente, Paula decidió perdonarme. —Está bien, esta vez te dejaré ir.
Paula se puso la ropa.
Con nostalgia, rodeé su cintura con mis brazos. —Paula, escuché de Luna que mañana te vas, ¿es cierto?
—Sí, las vacaciones han terminado, y tengo que volver al trabajo.
—Te voy a echar mucho de menos. Si