—Te pregunto y quiero que seas sincero conmigo, ¿es por mí por lo que te excitas, o es por esa tal Sofía?
—Por supuesto que es por ti. ¿Qué estás pensando? Fue justamente por ti, porque me has seducido antes, lo que me hizo sentir tan mal.
En verdad me quedé sin palabras. ¿Cómo podía Paula pensar que tenía una erección por culpa de Sofía?
Paula de repente adoptó una expresión encantadora, con una sonrisa en los labios, y preguntó: —¿De verdad? ¿Mi encanto es tan grande como para afectar así a lo