Paula se estiró con total satisfacción y, mientras bostezaba ligeramente, comentó: —Bueno, ya es hora de que me vaya a dormir. Cuando encuentre el momento adecuado, tú y yo también podemos profundizar en el estudio de la estética y anatomía del cuerpo humano.
Me envolví en una sábana, la acompañé hasta el balcón y observé atento cómo se deslizaba al otro lado con agilidad.
No me retiré hasta estar seguro de que había llegado a salvo. Luego, me dirigí hacia el dormitorio principal.
Luna, ta