Pensé para mí mismo que, cuando María llegara, lo que fuera a suceder, lo primero sería llevarla a la cama, sin importar nada más.
Aún en ese caso, si ella me descubriera, no sería tan grave, lo peor que podría pasar, sería que dejaríamos de ponernos en contacto, nada más.
Pero esta noche, definitivamente tenía que disfrutar al máximo.
Me recosté en la cama, esperando con nerviosismo, y después de un rato, oí un golpe suave en la puerta.
—Entra, la puerta no está cerrada completamente. Par