Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl apartamento en los suburbios era un refugio de sombras, un búnker de lujo donde el aire todavía olía a la pólvora de la explosión del juzgado y al perfume caro que Catalina usaba para enmascarar el rastro de la muerte.
Catalina entró con paso firme, arrojando las llaves sobre la mesa de cristal. Se sirvió un trago de whisky puro, sintiendo el ardor en la garganta como un bálsamo. Al fondo, en la penumbra de la sala, tres figuras la esperaban. Cristian, cuyo rostro aún conservaba las su






