POV. Adrian
Conducía en silencio, dejando que la ciudad pasara como un río de luces a nuestro alrededor. Amelia iba a mi lado, reclinada en el asiento, con los ojos cerrados y una sonrisa suave en el rostro. Se veía agotada… de ese cansancio profundo que se queda en los huesos después de un día entero con los bebés.
Aun así, había algo en ella que no se apagaba. Esa calma suya, esa forma de estar incluso cuando parecía no quedar energía.
La miré de reojo y, como tantas veces, me vino la misma i