POV. Amelia
El tiempo se arrastró. No había forma de saber si era de día o de noche. La única constante era el parpadeo de la bombilla y el zumbido de la cámara en el techo, un ojo electrónico que nos vigilaba sin descanso. Intenté dormir, pero el miedo era un café amargo que me mantenía despierta. Cada vez que cerraba los ojos, veía la sonrisa cruel del hombre que nos había secuestrado, sentía el golpe del coche, el olor a químicos del paño.
Finalmente, después de lo que pareció una vida enter