PUNTO DE VISTA DE BELÉN
Me dolía la cabeza.
Esa fue la primera cosa que noté al abrir los ojos. La segunda fue que no tenía ni idea de dónde estaba.
El techo encima de mí era blanco y desconocido. Las sábanas debajo olían a ropa limpia y a algo más, algo masculino que no lograba identificar. La habitación estaba en penumbra, con las cortinas corridas contra lo que parecía luz matutina intentando colarse.
Me incorporé lentamente, arrepintiéndome al instante cuando la habitación giró y el estómag