—Tos tos...—
En un instante, Jesús tosió varias veces y lentamente abrió los ojos, despertando del desmayo.
—¡Qué bueno!
—Abuelo, finalmente has despertado. ¿Cómo te sientes ahora? ¿Te sientes incómodo en algún lugar?
David estaba muy contento y preguntó con preocupación.
—No tengo nada.
—David, ¿qué pasó hace un momento? ¿Qué sucedió?
Jesús preguntó con cara de duda.
—Hace un momento te desmayaste repentinamente. Afortunadamente, el Dr. Jiménez llegó a tiempo para salvarte—.
David dijo brevemen