—Ya te lo dije, no me provoques. No tienes idea de cómo soy en realidad. Amanda, te he perdonado muchas veces, pero esta vez fuiste tú quien vino a buscarme, no tengo razón para dejarte ir. Ya lo dije, tengo mucha paciencia. Algunas cosas o no se hacen, o se hacen a la perfección.
—No te preocupes, esto será común de ahora en adelante y con el tiempo te acostumbraras
Jorge terminó de hablar y se dio la vuelta, alejándose sin mirar atrás, el sonido de al menos dos candados fue escuchado al cerra