—¡Han matado a alguien!
Las personas que antes miraban curiosas desde afuera ahora gritaban y corrían aterrorizadas, provocando incluso una estampida.
Amanda fue la primera en reaccionar. Rápidamente tomó la mano de Carla e intentó salir, pero una voz fría sonó detrás de ellas.
—¡Quien se mueva, muere!
Todos en la tienda temblaban de miedo, inmóviles.
Viviana estaba pálida, sujetando con fuerza la mano de Catalina.
—Catalina,¿qué hacemos…? ¡Esa es una pistola!
—No tengas miedo, no se atreverán a