Las dos se dirigieron al café en la planta baja del hospital.
— Aléjate de Lucas.
Viviana Sevilla habló con un tono claramente amenazante.
Amanda sonrió, sin prisa, tomando un sorbo de café.
— Te sugiero que aclares las cosas. No soy yo quien lo busca, es él quien me persigue como un perro rabioso.
Al escuchar esto, Viviana sintió un ligero alivio. Sin embargo, tenía una grabadora oculta en su mano.
— Amanda, no seas tan cruel. ¡Después de todo, estuviste con él tres años!
Viviana intentaba pare