— ¿Por qué maldita sea? — gritó Pablo, agarrando a Jorge por la camisa.
— Sabías muy bien lo que siento por ella. ¿Por qué te colaste en medio y me la quitaste?
— En eso estás bastante equivocado. Yo ya estaba casado con Amanda antes de saber que te gustaba. Eres tú quien se obsesionó con alguien que ya de por si tenía compromiso.
Jorge habló con voz firme y determinación.
— ¿Y entonces por qué no me lo dijeron ustedes dos desde el principio? ¿Qué ganaban ocultándomelo? ¿Les parecía acaso divert