Amanda no sabía si él solo la estaba asustando o si realmente lo decía en serio. Pero al pensar en su antigua profesión, no se atrevía a arriesgarse; ¿y si de verdad era así de implacable?
—¿Podrías darme una oportunidad para redimirme, teniendo en cuenta que es mi primera falta y que estoy mostrando una buena actitud?
—¿Cómo piensas enmendar entonces tu error?
—Bueno... te doy todo el dinero que gané.
—¿Qué más?
—Puedo escribir una carta de disculpa, prometiendo que no lo volveré a hacer.
—¿Y q