Amanda no sabía qué responder, y mucho menos se atrevía a hacerlo.
—Elimina cualquier distracción, mantén tu mirada al frente —Ordenó Jorge.
Ella respiró hondo, tratando de calmarse y ajustarse al retroceso de la pistola. Esta vez no falló el tiro, pero la bala impactó en el borde del blanco. Sus palmas estaban tan sudorosas que apenas podía sostener el arma.
—¿Estás acaso nerviosa porque yo estoy a tu lado? —La voz de Jorge sonaba con un toque de burla, pero tan cerca que sus labios casi rozaba