—¿No eran doscientos tan solo un rato?
—¡Eso fue antes! ¿Qué tiene que ver el precio de ahora con el de antes? ¿Lo quieres o no? —respondió Sofía con descaro.
Amanda miraba fijamente la foto con el área pixelada, apretando los dientes. —Está bien, pero más te vale que haya algo interesante.
Sofía no respondió, y Amanda se dio cuenta de que algo no estaba bien. Probablemente era publicidad engañosa. Pero, la curiosidad la venció, así que terminó enviándole el dinero. Poco después recibió la foto