Capítulo 59
Los labios de Amanda estaban húmedos. Poco a poco, la sensación se intensificaba, sus labios eran un manjar de frutas y jugos, no quería morderlos demasiado fuerte, pero tampoco dejar de succionarlos.

—Mmm... —Amanda murmuró involuntariamente.

La sensación desapareció de inmediato. Amanda sospechaba que estaba soñando y quería abrir los ojos, pero sus párpados le parecían pesar una tonelada, imposibles de levantar. La noche se hacía cada vez más profunda.

Cuando Amanda despertó, Jorge no estaba
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