Los labios de Amanda estaban húmedos. Poco a poco, la sensación se intensificaba, sus labios eran un manjar de frutas y jugos, no quería morderlos demasiado fuerte, pero tampoco dejar de succionarlos.
—Mmm... —Amanda murmuró involuntariamente.
La sensación desapareció de inmediato. Amanda sospechaba que estaba soñando y quería abrir los ojos, pero sus párpados le parecían pesar una tonelada, imposibles de levantar. La noche se hacía cada vez más profunda.
Cuando Amanda despertó, Jorge no estaba