Ambos lados seguían discutiendo acaloradamente cuando de repente se escuchó un ¡pum!.
Viviana se desmayó. Su cuerpo tambaleó y se desplomo derechito al suelo.
Lucas corrió inmediatamente hacia ella y la levantó en brazos. Ignoró por completo las palabras de la abuela y se la llevó.
—Esa mujerzuela sabe cómo manejar las cosas, no es de extrañar que mi nieto esté tan embobado con ella. Ami, tú eres bastante fuerte. A veces hay que fingir ser un poco débil para que los hombres así activen ese insti