Los dos se separaron, la mirada de él estaba llena de deseo y agresividad. Amanda sintió peligro en esta. Pero, pronto, el deseo en los ojos de Jorge desapareció por completo, como si nunca hubiera estado allí.
—Bajemos, la fiesta ya está por comenzar.
Amanda intentó calmarse. Jorge salió del auto y, con toda la caballerosidad del mundo, le abrió la puerta. Subieron al crucero y mostraron las invitaciones. Inmediatamente, varias personas se acercaron a saludar a Jorge, y notaron a Amanda a su la