Amanda apretaba con fuerza su número, sintiéndose frustrada.
—Cuatro millones cien mil.
—Cinco millones.
Lucas habló con indiferencia, y rápidamente el marcador mostró la cifra de cinco millones. Los asistentes de detrás comenzaron a murmurar.
—Vaya, sin duda esos dos tiene dinero para botar por los aires, suben la puja con una facilidad increíble, un millón tras otro.
—Cinco millones cien.
Amanda, con el corazón en la boca, continuó pujando.
—Siete millones.
Lucas la miró con desprecio. Amanda