Si él hubiera seguido pujando y le hubiera regalado la pieza a Viviana, sería considerado como el héroe, o tal vez como el idiota que podría gastar una fortuna con tal de sacarle una sonrisa a su amada. Pero, al final, no consiguió el bordado, y encima este terminó en manos de su exnovia. ¡Qué mala suerte la que llevaba!
Lucas, furioso, regresó a su palco y de inmediato ordenó a su secretario que investigara ese tal mal llamado salón de honor que estaba en la sala contigua.
—Señor… no hemos enco