36. Te extrañé
Pasó saliva nerviosa y se giró para mirarlo. La pequeña Dafne corrió a su encuentro, él la tomó en brazos y la llenó de besos. Terminó de servirse el desayuno con las manos temblorosas y se sentó al lado de Faith, quien de inmediato se puso de pie para abrazar a Gabriel, emocionada de verlo.
—Te extrañé —dijo, mientras el greñudo correspondía a su abrazo.
—Yo también, pequeña, ¿cómo estás?
—No me puedo quejar, aunque la casa es aburrida sin ti —bromeó, haciéndolo reír.
En ese momento sus ojos