32. ¿Una mala pasada?
Gabriel se desplomó al lado de Allie, mientras aún regulaban su respiración. Pasaron unos minutos sin que ninguno reaccionara o dijera nada.
—Creo que… —Antes de que pudiera hablar, Gabriel volvió a besarla y ella se dejó llevar de nuevo por la pasión.
Sus cuerpos se amoldaban a la perfección y no repararon en disfrutarse sin reservas.
—Estoy agotada… —musitó Allie, somnolienta y cansada, después de varios orgasmos más.
Se acomodó sobre su pecho, tomándolo por sorpresa y así se quedaron por