Andrea
Andrea se levantó con cuidado, procurando no hacer ruido. La noche anterior se habían acostado muy tarde; la celebración de Navidad se había extendido hasta la madrugada. Nadie quería despedirse, y en su hogar siempre había espacio para la alegría, los amigos y la familia. Pero ahora, en el silencio de la mañana, sólo quedaba el eco de las risas y el leve aroma a canela y ponche flotando en el aire.
A pesar del sueño que aún pesaba sobre sus párpados, algo más fuerte la impulsaba a mover