Nel
Wallace estaba de pie junto a la ventana, su mirada perdida en el jardín cubierto por la suave neblina de la noche. Aún podía sentir la sombra de la última discusión con Beatrice, el eco de sus palabras reverberando en su mente. Apenas ayer, ella se había marchado a Canadá con su familia, llevándose consigo a la pequeña Lucy. La niña, con lágrimas en los ojos y manos aferradas a su pantalón, se había negado a separarse de él y de su tía Nel. Sin embargo, no hubo opción. La decisión estaba t