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Sin embargo, también cometió errores que aún sigue pagando. Poco después de su reciente matrimonio, su esposo emprendió la misión de “esculpirla” para ser la perfecta dama de sociedad, como la ideal señora O´Brien. Contrató para ella, clases de etiqueta y un selecto equipo, quienes trabajaron arduamente para tejer la tela de una imagen acorde a los círculos en los que se movía, que eran los más altos en el escalafón de la sociedad.
Sus exuberantes encantos naturales, antes orgullosamente exp