Nelsy
Su asistente la despierta suavemente cuando han llegado a su casa. Abre los ojos y por un momento se desorienta y no sabe dónde está, pero pronto vuelve a la realidad.
—Llegamos señora. —Parece mentira como la intimidad que compartieron hace menos de una hora, se haya transformado en un frío trato.
—Gracias Olsen. No es necesario que vengas por mí, iré con mi esposo en su limusina. Descansa.
No espera a que el hombre le abra la puerta y sale de prisa. Al entrar en la casa, se da cuenta de