SOLEDAD:
Sin darme cuenta me quedo profundamente dormida en los brazos del fuerte lobo hasta el otro día.
Abro los ojos al sentir un calor intenso y mucha sed, así que me incorporo de inmediato y busco agua.
—Veo que ya te despertaste cachorra ¿Cómo estás?
pregunta el lobo entrando al lugar que es una pequeña cueva.
—Estoy bien.
Murmuro mientras sintiendo mi voz más ronca de lo normal y el lobo frunce el ceño.
—Tu herida ha sanado ¿Tienes hambre? Traje un conejo para desayunar.
—No... No tengo