SOLEDAD:
Entro al despacho con la cabeza gacha y el alfa me toma del mentón y alza mi mirada.
—Nunca bajes la cabeza ante nadie ¿Quedó claro?
—Si alfa.
Respondo de manera automática y este frunce el ceño.
—Ossian, ya te lo he dicho Soledad, llámame Ossian.
—Vale, Ossian.
Murmuro mientras lo miro a los ojos y siento como el tiempo se detiene solo quedando nosotros dos.
De pronto desvío la mirada a otro lugar que no sea sus lindos ojos y escucho un suspiro de su parte.
—Sigueme, tengo algo import