63. Una posesión más
Capítulo 63
El eco de los tacones en mármol se mezclaba con el murmullo lejano de la música. Todo era brillo, copas y lentejuelas… menos en el tocador privado, donde Clarissa lloraba en silencio, con los codos apoyados en el lavamanos de mármol blanco y el rímel corrido. Sus amigas habían tratado de consolarla, pero las corrió a todas.
Solo decían cosas como:
—Ella no es tan bonita como tú, Clari.
—Sí, amiga solo es una zorra más.
—Que hombre no hace eso hoy en día, tranquila tú serás la esposa