64. Prohibido y absoluto
Capítulo 64
Prohibido y absoluto
Los besos eran desesperados. No dulces. No tibios.
Eran reclamaciones.
Nathaniel desabrochó su cinturón con una sola mano mientras la otra sostenía el peso liviano y ardiente de Jazmín contra la pared. Ella, aún envuelta en el vestido esmeralda, gemía contra su cuello, su cuerpo en tensión, sus caderas moviéndose por puro instinto contra la dureza que él ya no podía ni quería esconder.
—Dime que me detenga… —murmuró él, la voz quebrada.
—Deja de decir tonterías