Capítulo 88.
Jadeando con fuerza, entro en la mansión de los Nightclaw corriendo, sorprendiendo a mi suegra, la cual estaba todavía en la cocina haciendo algunos quehaceres.
—¿Selene? —pregunta ella sorprendida al verme— ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
—¡Tengo una forma de salvarlo! —respondo animada, pero al mismo tiempo llena de ilusión.
Sin poder esperar más, subo corriendo las escaleras y entro en nuestra habitación matrimonial, donde encuentro una vez más a Julian acostado en la cama, profundamente dormido.