Capítulo 31.
Ahora soy yo la que piensa que está soñando, pues una y otra vez leo ese documento que está frente a mí, repasando en mi mente las palabras “certificado de matrimonio”.
¿Raven de verdad espera que yo me case con él? ¿Porque hace algo como esto? Es una locura…
—Oh vamos, solo es una formalidad —dice Raven sonriendo con calma—, si tu quieres regresar conmigo, seguro no va a importarte que esta sea mi única condición.
—Por supuesto… Que no —respondo tratando de controlarme y sonar sumisa—, pero co