Capítulo 32.
Me siento incrédula, como si estuviera soñando o alucinando, no puedo creer que Julian esté ahí, ¿Qué hace aquí? ¿Cómo me encontró?
Al verlo llegar, Raven me suelta de inmediato y se aparta, intentando fingir que entre nosotros no ha ocurrido nada, aunque todavía puedo sentir la furia en sus pensamientos y lo frustrado que se siente.
Lo sé, Raven ya se sentía un ganador, como si al haberme obligado a firmar ese documento ya hubiera tenido por sentado la soberanía sobre el lago Silver. Pero