Capítulo 30.
De todas las personas en el mundo, no esperaba ver a Amara en este lugar, en medio de tantos humanos que ella desprecia…
Es decir, sabía que ella vendría a este hotel, pero esperaba que se mantuviera apartada, en los lugares que se reservaban para los lobos, ni en un millón de años hubiera esperado que Amara fuera quien… Me salvara.
—Por supuesto, soy yo idiota, ¿Quien mas? —pregunta ella con molestia, acercándose al hombre humano— Déjala pasar, es mi invitada.
—Pero señorita… —intenta replicar