Diana se sentía acorralada, Mark estaba muy cerca de ella, tenía una actitud provocadora, había sacado sus armas de seducción que seguramente no dudaría en utilizar para tener la comiendo de su mano, no obstante, para Diana su sola presencia era suficiente para sentir una profunda repulsión, con tan sólo recordar el daño que le había hecho a su querida amiga, le hervía la sangre y sentía ganas de sacarle los ojos, pero debía controlarse, era necesario si quería que su plan surtiera el efecto de