Alexandra y Adam se despertaron muy temprano, después de qué ella le pidió que se quedara en su habitación, había podido dormir mucho mejor. Era todo un deleite despertarse y contemplar el amanecer juntos, abrazados cuerpo a cuerpo, sintiendo la respiración uno del otro y disfrutando del contacto de sus cuerpos, con esa ternura y ese calor que despertaba estar junto a la persona que tanto se ama.
– Buenos días preciosa, qué maravilla poder abrir mis ojos y que seas tú la primera persona a la qu