Aquel tejado blanco, eso era todo lo que miraba mientras su mente enteramente rota, divagaba entre fantasías de venganza que deseaba ver cumplir.
—¿Sera tu cuello roto entre mis manos? ¿Una bala justo en medio de tus cejas? ¿Sera una tortura inimaginable hasta verte suplicar por morir? ¿Qué será? ¿Qué será? —
Enzo repasaba una y otra vez aquellas oscuras intenciones que en medio de sus agitadas imaginaciones daban forma a su retorcido deseo de venganza.
—Señor Stone —
Aquella voz interrumpía en