Meses después.
Sophia decidió alejarse de la ciudad y por supuesto de su vida pasada, compró una pequeña casa donde disfrutaba una vida tranquila.
Se alejó de la responsabilidad y de las preocupaciones para dar espacio a una vida tranquila, la ausencia de Alessandro ha sido su peor castigo, pero a diario entiende que tiene un motivo para seguir adelante, se ha aferrado a la vida con todas sus fuerzas.
Con un chocolate en la boca y la cartera bajo el brazo salió de casa, con el mayor cuidado su